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sábado, 11 de enero de 2014

COQUE EN VERACRUZ


Itzel Villegas/Jeanette Aldán 
Imagen de Veracruz 

Los constantes padecimientos respiratorios y de la piel que presentan vecinos de la colonia Miguel Alemán Valdés del puerto de Veracruz si están relacionados con su continua exposición al coque almacenado a cielo abierto por la empresa Servicios Especializados Portuarios, según un dictamen médico pericial.

 El estudio realizado por Argelia González Cervantes, perito médico certificada, se basa en 63 casos clínicos de vecinos que presentan recurrentes afecciones en los sistemas respiratorio, inmunológico y dermatológico.

“Con fundamento en la información acerca de los efectos nocivos del coque en la salud, la Norma Oficial Mexicana NOM-052-SEMARNAT-2005, que establece las características, el procedimiento de identificación, clasificación y los listados de los residuos peligrosos, y la sintomatología y padecimientos de los pacientes afectados por la continua exposición al coque dentro de la vivienda en la que habitan, se concluye que existe relación causa-efecto-daño entre sus padecimientos y el coque”, advierte González Cervantes.

 Las 63 personas contempladas en el dictamen son hombres y mujeres entre 3 y 86 años que habitan en la zona y registran sintomatologías similares desde abril de 2011 hasta julio de 2013. Los principales malestares que refieren son infecciones respiratorias, tos crónica, bronquitis, rinitis alérgica, irritación ocular y de garganta, dermatitis por contacto, conjuntivitis, crisis asmática y dificultad para respirar.

Almacén a cielo abierto

Desde el 5 de enero de 2006, la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales autorizó el proyecto para la construcción y operación de una Terminal Especializada en Manejo de Gráneles Minerales en el interior del recinto portuario de Veracruz, ubicado frente a la colonia Miguel Alemán Valdés.

 Dentro de ese proyecto estaba contemplada la construcción de almacenes bajo techo de petcoke (coque) y fertilizantes. Pero meses después, Sepsa (representada por los empresarios Óscar y Edgar Chahín Trueba, primos hermanos del alcalde saliente de Orizaba, Hugo Chahín Maluly) presentó un segundo proyecto para el almacenamiento temporal de petcoke a cielo abierto en el mismo lugar, como extensión del autorizado para el manejo de gráneles minerales.

 En el documento, entregado por la Delegación de la Semarnat en Veracruz al corporativo Imagen del Golfo en respuesta a la solicitud de acceso a la información 0001600190213, la empresa da las siguientes razones para almacenar el coque a cielo abierto: la rehabilitación de bodegas de sus clientes o la construcción de nuestra propia bodega en el patio de Sepsa y las condiciones de mercado que requieren de la inmediata compra del producto y del posicionamiento comercial.

 El proyecto de almacenamiento de coque, alrededor de 60 mil toneladas en un periodo de entre 30 y 80 días, a cielo abierto estaba contemplado solo por un año. Pero hasta la fecha continúa en operación, gracias a una prórroga solicitada a la Semarnat. Además de coque, en el recinto portuario también es almacenada desde tiempo atrás chatarra de acero a granel en las mismas condiciones. A pesar de que ambos productos son regados con celulosa para evitar que se vuelen, en las temporadas de norte la medida es insuficiente y el polvo es arrastrado hasta las casas cercanas.



Riesgo para la salud 

El coque o petcoke es un sólido poroso, de color negro, subproducto del proceso de refinamiento del petróleo. Se constituye de carbono, azufre (dióxido de azufre), níquel, vanadio y cromo, los cuales tienen repercusiones a la salud humana con la exposición prolongada.

 Este material se utiliza en todo el mundo en distintas industrias como la cementera, la termoeléctrica, la energética y la producción de aceros como combustible, entre otras cosas.

González Cervantes señala en el estudio que el almacenamiento del coque al aire libre constituye una problemática ambiental y de salud, porque los elementos que lo conforman tienen un alto grado de toxicidad.
Desde que Sepsa inició el proyecto de almacenamiento de coque a cielo abierto, vecinos de las colonias Miguel Alemán, Virgilio Uribe y Formando Hogar, las más cercanas al recinto portuario formaron la Asociación de Colonos de la Zona Norte, para exigir el traslado del petcoke que tapiza sus casas a bodegas cerradas.

 En su lucha han recurrido a los distintos órdenes de gobierno, incluso consiguieron que representantes de la Procuraduría del Medio Ambiente de Veracruz hicieran una visita de inspección a sus casas el 21 de septiembre de 2012.

Durante el recorrido, los inspectores constataron las afectaciones en la salud, los hogares y la vida cotidiana de los habitantes del lugar, pero al ser el recinto portuario una zona federal turnaron un oficio a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente que no dio respuesta a la asociación.

 El Secretario de Comunicaciones y Transportes del Gobierno Federal, Gerardo Ruíz Esparza, anunció que entre las obras contempladas dentro del proyecto de ampliación portuaria está la construcción de una bodega para el almacenamiento del coque en 2014. Pero hasta el momento, no existe ningún acuerdo para reparar los daños a la salud ocasionados a los vecinos, quienes han gastado miles de pesos en medicamentos, consultas y análisis.



Elementos del coque y sus efectos en la salud 

Carbón: El carbón provoca efectos adversos en el sistema respiratorio y a menudo detona el desarrollo de otras enfermedades pulmonares como el cáncer de pulmón o ataques de asma. La exposición prolongada también puede desencadenar enfermedades vasculares del cerebro, cardiopatías isquémicas, alteraciones del ritmo cardiaco e insuficiencia cardiaca congestiva. 

Azufre: La exposición al azufre puede producir irritaciones en la nariz, garganta y pulmón, causando tos o dificultad para respirar, además de quemaduras en la piel y ojos, con posibilidad de daño ocular. Los efectos crónicos ocurren tiempo después de la exposición al azufre y pueden perdurar durante meses o años. Al ser un irritante pulmonar, la inhalación prolongada puede causar bronquitis con tos y flema, alergias y crisis asmáticas. En la piel puede generar dermatitis con sequedad, grietas y enrojecimiento.

Dióxido de azufre: Al penetrar en las vías respiratorias destruye los cilios del epitelio del sistema pulmonar, que tienen la función de evacuar partículas de polvo y aerosol de los bronquios, ocasionando dificultad respiratoria e inflamación.Se ha asociado también a problemas de asma, aumentando la mortalidad en personas mayores y niños. Otros efectos son la inflamación de la córnea, irritación ocular, daños cardiacos y al sistema inmune, desórdenes gastrointestinales, daño renal y hepático, defectos en la audición y alteraciones del metabolismo hormonal.

Níquel: Al ser inhalado, las partículas grandes se quedan en la nariz; las pequeñas llegan a los pulmones y permanecen por largo tiempo.Algunas pasan al estómago y los intestinos, de ahí entran al torrente sanguíneo para dirigirse a diferentes órganos, principalmente a riñones, para ser eliminadas a través de la orina o las heces. Los efectos nocivos de salud más comunes son reacciones alérgicas, irritación en los ojos y piel, además de crisis asmáticas. El contacto directo y prolongado con la piel puede sensibilizar a una persona hasta producir una erupción cutánea en el sitio de contacto, originando dermatitis.

Cromo: Sus efectos en las vías respiratorias incluyen irritación de la mucosa de la nariz, que con el tiempo puede desarrollar úlceras y hemorragias nasales. Si la exposición e irritación es excesiva, el tabique nasal puede perforarse. A esta sintomatología se le agrega la secreción nasal y problemas respiratorios como asma y tos. Algunas personas desarrollan reacciones alérgicas en la piel, llamada dermatitis alérgica de contacto, la cual puede ser severa si continúa la exposición.
Fuente: Dictamen médico pericial realizado por el perito médico certificado Argelia González Cervantes.

jueves, 4 de abril de 2013

INSISTE APIVER EN MODIFICAR PARQUE ARRECIFAL




Jeanette Aldán Cano/Revista Llave

La polémica por la modificación de la poligonal del Área Natural Protegida Sistema Arrecifal Veracruzano, que contempla la exclusión de Bahía Vergara para permitir la ampliación del puerto en esa zona, continúa después de que a finales de 2012 la asociación “Soy ciudadano” impugnara el decreto federal donde se autorizaban los cambios.


El director de la Administración Integral Portuaria de Veracruz, Juan Ignacio Fernández Carvajal, asegura que la no aprobación de la modificación estancaría el progreso del puerto de Veracruz y lo haría perder su liderazgo en el continente.


“Veracruz se quedaría con la capacidad que tiene actualmente y poco a poco, en unos 5 años, iría perdiendo su carga que seguramente se terminaría llevando para Altamira (Tamaulipas)”, señala Fernández Carvajal.


Francisco Liaño Carrera, gerente de Ingeniería de Apiver, reconoce que se estudió la posibilidad de ampliar el recinto portuario en la Antigua, Antón Lizardo, la Laguna de Camaronera (en Alvarado) o la Laguna de Alvarado.


Pero los altos costos que generaría construir en esas zonas, donde hay una carencia de infraestructura portuaria y las condiciones de las vías de comunicación no son las óptimas, fueron determinantes en la elección de Bahía Vergara como el sitio ideal para realizar el proyecto.


“No existe un plan B, porque no es viable (para la empresa) hacer un nuevo puerto en otro lado”, enfatiza Fernández Carvajal.


Durante el foro Pros y contras de la ampliación portuaria en Veracruz, organizado por la Universidad Veracruzana, investigadores de la Facultad de Ingeniería de esa Casa de Estudios difirieron con Apiver.


Los catedráticos revelaron que tienen estudios donde se determina como viable la ampliación del recinto portuario en el municipio de Alvarado, lo cual no afectaría ninguna zona arrecifal como si ocurre en Bahía Vergara.


Necesidad de expansión


El puerto de Veracruz incrementó su volumen de carga de 17.32 millones de toneladas en 2010, a 19.34 millones de toneladas en 2011. Los principales aumentos se dieron en los sectores automotriz y petrolero, indican estadísticas de Apiver.


Ante el incremento de la demanda, el puerto ha sufrido problemas de desabasto y para resolverlos tuvo dos modernizaciones en 2004 y 2009, las cuales han sido insuficientes para posibilitar el ingreso inmediato de todos los barcos.


“Algunos buques tienen que esperar mucho tiempo para ingresar al puerto y esto aumenta los costos del movimiento de carga, cuando lo que buscan las empresas son puertos más económicos”, dice Liaño Carrera.


Otra amenaza para la entidad es el proceso de expansión del puerto de Houston, principal competidor de Veracruz en el movimiento de cargas y descargas, que le permitirá recibir con mayor rapidez a las embarcaciones.


Esa situación motivó a Apiver a planear otra fase de ampliación, cuya construcción no puede realizarse en la misma zona debido a la proximidad de la fortaleza de San Juan de Ulúa y el malecón turístico.


Desde 2002 las autoridades portuarias, consientes del desabasto que se generaría en los próximos años, comenzaron a realizar estudios para elegir una zona cercana hacia donde expandirse.


La elección final de Apiver fue Bahía Vergara, un área que desde 1992 fue decretada como parte del Área Natural Protegida: Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano, estatus que impide cualquier tipo de construcción en ese lugar.


Para continuar con sus planes, la empresa propuso en 2003 la modificación de la poligonal del PNSAV para sacar a Bahía Vergara del área de protección y ordenó un estudio técnico justificativo a la consultoría Sistemas Integrales de Gestión Ambiental.


Semarnat y la Comisión Nacional de Áreas Protegidas no habían promovido ningún recurso a favor de esa modificación, pero el 30 de agosto de 2011 emitieron un aviso en el Diario Oficial de la Federación donde se notificaba los cambios planteados en la zona que finalmente fueron aprobados el 29 de noviembre de 2012.


A partir de ese momento los prestadores de servicios turísticos (en especial de buceo), los pescadores e investigadores han expresado su opinión en contra del proyecto, debido a las probables afectaciones en el resto de los arrecifes.


Devastación de Bahía Vergara


El principal argumento que usa la Semarnat, en el Estudio Previo Justificativo, para desincorporar a Bahía Vergara es la devastación ambiental de la zona, donde son descargadas las aguas residuales de la conurbación.


La dependencia federal no ha reconocido que el principal motivo de la modificación sea el proyecto de ampliación del puerto. Pero Liaño Carrera sostiene que Apiver ha sido impulsor de los cambios.


“La administración portuaria financió el estudio previo justificativo para la modificación de la poligonal del PNSA, pero fue supervisado por personal de Semarnat y Conanp”, revela el gerente de Ingeniería de esa empresa.


Una de las evaluaciones citadas por las autoridades ambientales para justificar la propuesta se titula “Cambios hidrodinámicos asociados a la ampliación del puerto de Veracruz” y fue realizada por investigadores especializados en costas y puertos del Instituto de Ingeniería de la UNAM.


Los resultados de ese estudio revelan que Bahía Vergara, donde se localiza el arrecife Punta Gorda, tiene una escasa cobertura de corales y los que sobreviven se encuentran dañados por el exceso de macroalgas, las cuales impiden su crecimiento.


Los especialistas de la UNAM también señalan que la zona tiene la calidad de agua más empobrecida del Sistema Arrecifal y presenta una alta tasa de sedimentación, la cual varía entre severa y catastrófica.


Modificación de corrientes


Pese a ello, Guillermo Horta Puga, uno de los investigadores participantes en la evaluación, se opone a la desincorporación de Bahía Vergara por considerarla un área de protección para el resto de los ecosistemas coralinos.


“Es necesario preservar Punta Gorda, a pesar de que está muy impactado y de que es el arrecife más deteriorado, por el servicio ecosistémico que brinda: servir como una trampa de sedimentos”, dice el catedrático de la UNAM.


Horta Puga explica que los sedimentos arrastrados por el Río La Antigua quedan atrapados en Bahía Vergara, lo cual explica en parte su alto grado de contaminación, impidiendo su llegada a los arrecifes cercanos: Gallega y Galleguilla.


Sin embargo, las obras de infraestructura que realicen en la zona, si se autoriza la ampliación del puerto, podrían cambiar la orientación de las corrientes del río y conducir esos sedimentos al resto del Sistema Arrecifal Veracruzano.


Liaño Carrera sostiene que Apiver ya midió el impacto del nuevo puerto en las corrientes marinas y éstas solo variarán entre 0.1 y 0.4 metros por segundo, lo cual no ocasionaría daños a los arrecifes cercanos.


El funcionario afirma que tanto las descargas de aguas residuales como los sedimentos se quedarán dentro del área donde estaría la ampliación portuaria, y la empresa se haría cargo de tratar el agua para mejorar su calidad.


Pide UNAM más estudios


Jorge Zavala Hidalgo, especialista en corrientes marinas de la UNAM, asevera que en la evaluación realizada por la universidad no se estudió con detenimiento como podrían influir las obras portuarias en la sedimentación del resto de los arrecifes a corto y largo plazo.


El investigador admite no tener la certeza de que las corrientes puedan cambiar de manera drástica, generando el efecto prevé Horta Puga, pero tampoco lo descarta.


“Creo que antes de aprobarse el proyecto (la modificación de la poligonal) deberían (las autoridades ambientales) ordenar un análisis detallado de las corrientes”, manifiesta Zavala Hidalgo, quien se ofrece a participar en el estudio.


Lourdes Jiménez Badillo, especialista en recursos pesqueros de la UV, asegura que el cambio de corrientes influiría en el flujo de especies marinas en el Sistema Arrecifal Veracruzano.


De suscitarse este fenómeno, 853 pescadores registrados y 500 no registrados resultarían afectados al disminuir su captura.